Alianzas económicas podrían dar un giro tras las elecciones

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    Anna Veciana/Especial

    RÍO DE JANEIRO, 25 de octubre.– Brasil elige hoy al nuevo mandatario que presidirá el país los próximos cuatro años y que definirá el rumbo internacional de la mayor economía de América Latina y la octava del mundo.

    Las dos opciones que hay sobre la mesa, a pesar de haber quedado relegadas a un segundo plano en esta campaña, son encaradas con ideologías opuestas que podrían alterar la dinámica del país a partir del 1 de enero de 2015, cuando el nuevo Presidente sea investido.

    Por un lado, el Partido de los Trabajadores (PT) de Dilma Rousseff pretende enfatizar las relaciones con Latinoamérica y con el mundo emergente; por el otro, el opositor socialdemócrata Aécio Neves propone reforzar los lazos con los países desarrollados, como Estados Unidos y los de la Unión Europea.

    Sin embargo, en donde más difieren es la posición que Brasil debe adoptar en el Mercosur. Rousseff quiere seguir como está, es decir, que los socios del grupo no puedan negociar por separado con terceros países.

    El equipo de la mandataria aseguró a Excélsior que el bloque ha alterado la lógica de las relaciones regionales y ha contribuido en la consolidación del espacio económico y político de Sudamérica. “Entre 1991, el año de su creación, y 2013, el comercio entre sus miembros ha pasado de 52.6 billones a 481.6 billones de dólares”.

    Por el contrario, si Neves ganara esta segunda vuelta, reduciría la unión aduanera del bloque a una zona de libre comercio y, en definitiva, quiere una transformación que permita a cada Estado miembro firmar acuerdos comerciales con otros países.

    El responsable de Relaciones Exteriores del PSDB (Partido Social Demócrata Brasileño), Rubens Barbosa, dijo a Excélsior que el bloque está paralizado y aislado. “En 12 años se han negociado tres acuerdos comerciales de baja importancia comercial. Argentina amplía barrera proteccionistas que afecta a las empresas brasileñas. El Mercosur está fuera de los flujos dinámicos de las cadenas de producción global y dejó de ser positivo para
    Brasil”, dijo.

    Algunos expertos que escriben sobre el tema comentan que la política exterior instrumentada por el Partido de los Trabajadores durante estos 12 años se ha basado en acuerdos político-ideológicos con los países de la “nueva izquierda latinoamericana” a la hora de llevar adelante su diplomacia. Ha materializado proyectos millonarios con países más cercanos como Argentina, o de la Alianza Bolivariana, que reconocen el enfrentamiento con Estados Unidos, como Venezuela o Cuba.

    Un ejemplo de ello es la construcción del Puerto de Mariel, financiado por Brasil, situado a 40 kilómetros de La Habana, que costó 682 millones de dólares y que, según el gobierno, generó más de 150 mil empleos.

    “Más que un proyecto económico, el Mercosur es una iniciativa estratégica. Nuestros compromisos se reflejan, por ejemplo, en la integración productiva de nuestras industrias con resultados muy positivos para el sector automovilístico, pero que puede avanzar en los sectores de energía y construcción naval”, apuntan miembros del PT.

    La propuesta liberal de Neves promovería un cambio en la preferencia de los vínculos y priorizaría las demandas económico-comerciales, que supondría una amenaza a los intereses de los aliados de Dilma. Según sus promesas de campaña, buscará acuerdos comerciales con países desarrollados y con la Alianza del Pacífico, como Chile y México.

    “La relación de Brasil con todos nuestros vecinos de Sudamérica debe ser intensificada y diversificada, defenderemos los intereses de las empresas brasileñas, a diferencia de lo que pasa hoy”, comenta Barbosa.

    Fuera de las fronteras latinas

    Más allá del apego que Brasil tiene con su vecindario, China es actualmente su principal socio económico, con el que se reforzaron los lazos en la última cumbre de los BRICS celebrada en Fortaleza el pasado julio.

    Rousseff no esconde que se muestra más cómoda tratando con países como China, Sudáfrica o Rusia que con Estados Unidos. Además, las relaciones diplomáticas entre ambas naciones no atraviesan su mejor momento desde que se supo el año pasado que la Agencia de Seguridad Nacional norteamericana espió a la propia
    Presidenta.

    El candidato opositor, en cambio prioriza las relaciones con EU y Europa porque ayudarían a las empresas a tener acceso a la innovación tecnológica. “Brasil tiene un déficit de 7 billones de dólares en el comercio con Estados Unidos, es muy necesario ampliar nuestras exportaciones”,  comenta.

    Si bien el último gobierno ha mostrado interés por acercarse a la Unión Europea, cuando se les pregunta por la falta de avances responden que “se debe a las dificultades económicas que enfrenta la zona euro para retomar el crecimiento poscrisis. No es por otro motivo que, en las últimas elecciones en el Parlamento Europeo, crecieron los sectores de los partidos más refractarios a los acuerdos de libre comercio con el  Mercosur”.

    Barbosa, quien también fue embajador en Washington y Londres, precisa que Brasil tiene un déficit de más de 2 billones de dólares con la UE y asegura que si su partido llega al gobierno, el acuerdo comercial con Europa concluirá en 2015.

    Conscientes de las dos opciones que se plantean, la política exterior brasileña podría dar un giro importante en los próximos meses. Tanto Washington como Pekín, Buenos Aires, Bruselas o Caracas tienen los ojos puestos a la segunda vuelta de hoy, ya que quien consiga el trono de Itamaraty, el Palacio del Ministerio de Asuntos Exteriores de Brasil, será quien establezca las reglas de juego con sus aliados.

     

    Dilma llega con ventaja

    La presidenta Dilma Rousseff y su rival socialdemócrata Aécio Neves cerraron ayer sus campañas para la segunda vuelta más reñida de la historia reciente en Brasil.

    Ayer, a unas horas de que se abrieran los centros de votación, los sondeos de Datafolha e Ibope señalaron que Rousseff perdió un punto y Neves recuperó otro.

    Para Datafolha, la Presidenta tiene 52% contra 48% de su rival. Para Ibope, Rousseff aventaja a Neves por 53% contra 47 por ciento.

    Neves abrió el octavo y último debate presidencial el viernes en la cadena TV Globo citando información de la revista opositora Veja, que denunció que tanto Rousseff como el expresidente Luiz Inácio Lula da Silva estaban al tanto de desvíos de dinero de Petrobras, la mayor empresa de Brasil, controlada por el Estado.

    Rousseff calificó esas denuncias de “terrorismo electoral” y anunció que se defenderá en la justicia.

    En el debate, la Presidenta recordó un escándalo de compra de votos atribuido al partido de Neves en el estado de Minas Gerais, con 10 acusados que nunca han sido juzgados. El PSDB siempre consigue “guardar en un cajón y archivar” las denuncias, dijo Rousseff.

    Milicias se infiltran

    Para la organización de análisis del crimen en América Latina InSight Crime, las violentas milicias que operan en las favelas de Río de Janeiro no sólo han conseguido expandirse dramáticamente, sino que también han hecho sentir su presencia en el periodo previo a las elecciones de hoy.

    La organización recordó que en el debate del 2 de septiembre, al gobernador de Río, Luiz Fernando de Souza, se le recordó que uno de sus consejeros estaría siendo investigado por recibir sobornos de una figura asociada a milicias que operan en el occidente de Río.

    –AFP

    Post y Contenido Original de : Excelsior

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