América y Chivas, pese a todo, no se hacen daño

    49
    COMPARTIR


    México, D.F. (El Universal).- En la víspera del Día de Muertos, esta gente está viva. Visten de rojo y blanco. Lo hacen con orgullo, a pesar de que su equipo se ha vuelto experto en aniquilar ilusiones al grado de estar cerca del descenso.

    Son minoría, ni duda cabe. Pero se oyen más, desde esa cabecera sur, que la barra oponente, justo enfrente. Saltan. Cantan. Alientan. “Amor de mis amores”, dice una manta con los colores que identifican a Chivas.

    Entran a la guerra armados con nada más que ese amor por un equipo desgastado por años de pésimos resultados deportivos. Con eso, hacen frente al monstruo amarillo que pinta la tribuna del Azteca con clara mayoría.

    Hay Catrinas en las gradas. Algunas se han pintado afuera. Otras, ya dentro. Unas, llevan camisas amarillas; el resto, rojiblancas. Tradiciones vivas en el Día de Muerto.

    Y ese cercano fenecer de la existencia es motivo de burla. La barra americanista, en la cabecera norte, levanta la manta con un ataúd pintado de rojo y blanco. Otra sentencia: “Te vas al descenso”. El Guadalajara se encuentra en fase terminal dentro de la Primera División. Pero su gente, fiel y estoica, se aferra a la vida.

    Por eso se oyen más. No les importa ser menos. Los amarillos despiertan sólo hasta el ’27, cuando Jesús Molina falla un cabezazo con promesa de gol. Entonces, equilibran el Clásico: “Vamos, vamos América, que esta noche tenemos que ganar”, retumba en el Azteca.

    No es que el campo ofrezca demasiadas emociones. Por eso, la gente intenta hacer lo suyo.

    Pero el aficionado al Rebaño Sagrado hace poco caso del nivel de su club. Se aferra a la vida en todos los sentidos. Con camisetas blancas que portan seguidores forman una leyenda: “43 vivos ya”. La referencia a los normalistas desaparecidos en Ayotzinapa habla de conciencia social. Existir a pesar de las circunstancias.

    Parece una causa común para los fervientes seguidores del Guadalajara. Pugnan por su vida, amenazada por el descenso, pero también por las de los desaparecidos en Guerrero.

    Y eso, la agonía, es el arma predilecta de los rivales. Se lo han cantado en el Omnilife, también en León. Ahora en el Azteca: “El descenso, las Chivas al descenso”. Es una entonación ambigua por naturaleza: dolorosa para quien la recibe, burlona para quien la emite.

    En los minutos finales, cuando el 0-0 parece decretado, los americanista a de la cabecera norte sacan no sólo uno, sino cuatro mantas de ataúd rojiblanco. Aunque los rojiblancos quieran olvidar, los adversarios le recuerdan la triste realidad.

    El clásico nacional termina convertido en una guerra entre la vida y la muerte. Justo en la víspera del 2 de noviembre. Unos los de amarillo, festejan el mal momento del rival. Otros, los rojiblancos, se aferran a la existencia.

    Pero en los pasillos del Azteca, tras el 0-0, un canto retumba en los oídos del Guadalajara, pues recuerda lo cercano que está el abismo: “Al descenso, las Chivas al descenso”. Y ellos, en la víspera del Día de Muertos, se aferran a la vida.

    !function(d,s,id){var js,fjs=d.getElementsByTagName(s)[0];if(!d.getElementById(id)){js=d.createElement(s);js.id=id;js.src=”//platform.twitter.com/widgets.js”;fjs.parentNode.insertBefore(js,fjs);}}(document,”script”,”twitter-wjs”);

    Post y Contenido Original de : El debate Deportes

    Comentarios

    COMENTARIOS

    Loading...
    COMPARTIR