BEHEMOTH / WHITECHAPEL / HERE COMES THE KRAKEN

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    Concierto en Lunes. Un día difícil pero con la ventaja de ser día “feriado” conmemorando la derrota de un ejército sobre otro. Curioso que el ejército metálico se hubiera reunido justo este día, 5 de Mayo, para librar una batalla de otro tipo, una batalla sonora entre el infierno y los habitantes del paraíso.

     Apenas unos cuantos llegaron a las 7pm en punto ver a la banda de Aguascalientes, Here Comes The Kraken quienes no se amedrentaron ante las breves decenas que los miraban devastar el escenario del Plaza Condesa. A pesar de los contundentes embates de la banda, los hidrocálidos no lograron conectar con un público que les aplaudió y los vio atentamente, con curiosidad, cansancio y poco alcohol en el cuerpo, prendiendo sólo a uno cuantos ya hacia el final de su actuación. Después de este show, el grupo se recluirá para trabajar en lo que será su próximo álbum que esperan vea la luz a fin de año

    Después de una larga espera seguida de una intro Whitechapel tomó el escenario para incendiar los ánimos de la aún apagada audiencia. El sonido impecable que emanaba por las bocinas dejaba claro que esta banda domina las artes pesadas con gran maestría. El prejuicio contra el llamado Deathcore, considerado por la Trve Police como “música de chavitos” (como si hubiera algo malo en ello) de inmediato sería aniquilado si presenciaran a este conjunto con todo su poderío en vivo. El vocalista Phil Bozeman parecía haber devorado a Godzilla con todo y escamas. Aún así, era claro que el grueso de la gente que ya se contaba por centenas y se aglomeraba en el lugar, venia a ver a Behemoth. Ya hacia el final de su actuación por fin se armó un buen moshpit y la banda tuvo buenos vítores.

    Pasada media hora de las nueve, Behemoth iniciaba el ritual satánico al que estaba convocada toda la cofradía maldita, reunida hoy ante el llamado del satanista. Arrancaban con algo de su más reciente álbum, The Satanist. El ángel Gabriel anunciaba la llegada del Apocalipsis, personificado por cuatro jinetes: Nergal, Inferno, Orion y Seth. “Ora Pro Nobis Lucifer” por fin avivaría la llama infernal que todo el tiempo estuvo contenida. Las matas volaban por doquier, con giros que rayaban en lo peligroso, en cualquier momento podrían desprenderse los cráneos de sus cuellos.

    En “Conquer All” y “As Above So Below”, las cuatro potestades infernales ya hacían uso de todo su poder endemoniado, la oscuridad era su aliada, no había lugar para la luz. Aunque no hubo nada de su pirotecnia habitual, candelabros o cruces incendiadas, el grupo sólo hecho mano de riffs, una poderosisima batería y la fuerza demoníaca que les otorgaba el señor de las tinieblas para hacer sentir su presencia. El lugar literalmente se cimbraba ante la fuerza del cuarteto. El volumen era inaudito, las blasfemias tenían que llegar hasta el último rincón hasta la bóveda celeste. Una tras otra las rolas fueron subiendo de intensidad. Nergal, enfundado en su túnica, le daba voz a la legión de demonios que querían proferir su mensaje de guerra, destrucción y alabanzas al maligno a toda la concurrencia. Seth y Orion  en guitarra y bajo respectivamente, lo flanqueaban, como fieros guardianes de las puertas del averno. En la batería, Inferno estaba haciendo un magnífico trabajo aporreando la artillería de la aniquilación, sus tambores parecían el sonido del Himalaya derrumbándose en un poderoso alud. La riffiza era imparable. No había modo de aplacar la ira de estos predicadores del mal.

    El público parecía estar en un trance demoniaco. Chicas se sacudían poseídas por algún ente lujurioso, como evocando algún ritual pagano en la guarida de Baphomet. Los machos (más cabrones que cabríos) se sacudían en una epilepsia convulsionante, como si trajeran mil demonios por dentro luchando entre sí, cada riff era una veladora negra ardiendo en nombre de Satanás.

    Llegarían “Slaves Shall Serve” y “Christian to the Lions. Las fieras melenudas se habían encarnado en Behemoth, devorando uno a uno los endebles cristianos. Nergal sale con un incensario para preparar el ambiente y comenzar una nueva invocación: “The Satanist”. El grupo blandía guitarras y bajo como si fueran poderosos mazos. Una y otra vez los levantaban y asestaban un demoledor golpe de riffs. Como si estuvieran apuntalando los clavos del mesías crucificado. Nergal enardecía a la gente, acercándose a los participes de la legión del mal.

    Hacia el fin del rito satánico Nergal escupe un buen torrente de “sangre” que logra bañar a quienes están en las primeras filas. El roadie de Inferno se sube a tocar los tambores con él. También luce una calva adornada con unos hilos de sangre.

    Al final de la hecatombe sonora, el grupo se despide con “At the Left Hand Ov God”, sólo para regresar unos minutos después con “Chant For Eschaton 2000” y culminar con “O Father O Satan O Sun!” enfundados en negras máscaras cornudas

    Behemoth pasó por nuestro país con un poder devastador, el sonido mismo del Apocalipsis que nos recuerda que no tenemos salvación, estamos condenados a arder en el fuego eterno, a vivir días sin amanecer, noches de estrellas extinguidas, en medio de tormentas que no conocen la calma. Behemoth nos lo confirmó hasta hacer sangrar nuestros oídos.

    BEHEMOTH/ WHITECHAPEL/ HERE COMES THE KRAKEN
    Mayo 5, 2014
    El Plaza Condesa

    Fotos: Toni François

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