Charla en el jardin entre Jan Hendrix y Jerónimo Hagerman

Charla en el jardin entre Jan Hendrix y Jerónimo Hagerman

Nov 16, 2014 0 Por latlayud
Luis Carlos Sánchez

CIUDAD DE MÉXICO, 16 de noviembre.- Como quien no quiere la cosa, las miradas de Jan Hendrix (Holanda, 1949) y Jerónimo Hagerman (Ciudad de México, 1967) fueron confluyendo. El holandés, asentado en México desde 1978, colocó en el primer piso de la galería los más de 190 paneles que integran su pieza Jardín Ortega (2008) con la que repasa las tonalidades de verde del vergel construido a un lado de la Casa Barragán; sin quererlo, ese plano de verdes también coincidió con Lo que no vemos que nos hace vivos (2014), un jardín elaborado a manera de pequeño mapamundi por Hagerman.

Los dos han dedicado su vida al arte, desde distintas perspectivas se han interesado por la naturaleza (uno más desde el plano representativo y otro en la creación de situaciones) y de cierta manera comparten visiones sobre lo vivo, lo transitable y el entorno; ambos, sin embargo, corresponden a generaciones distintas y jamás habían trabajado juntos. La idea de reunirse fue idea de la galería Proyecto Paralelo (Alfonso Reyes 58, Col. Condesa): Hendrix ha instalado sus piezas en el primer piso y Hagerman en la planta baja. 

Además de sus paneles en verde, Hendrix incluye en la muestra exhibida desde ayer, Higuera (1984), donde reunió 50 polaroids intervenidas que siguen el proceso de transformación de una higuera en cuatro temporadas; Drawing the distance (2013), que incluye dibujos de un recorrido de ida y vuelta por el mismo paseo a distintas horas del día, a lo largo de un mes, así como Las nubes (2014), que rastrea las experiencias del artista en Costa Rica, en torno a un paisaje en las faldas de un volcán.

Hagerman, por su parte, ha creado un pequeño jardín dentro de una antena parabólica.

Interesado por el tema de la invasión vegetal, propone la creación de un micromapa, compuesto de musgos, plantas, líquenes y piedras que simulan la geografía de un mundo que pervive sin que desde el exterior nos sea posible distinguir la energía que permite su pleno desarrollo.

Ese jardín giratorio y visible desde el exterior de la galería a través de sus ventanales convive además con las imágenes ampliadas de líquenes sobre una palmera de más de cien años.

La muestra en su conjunto ha sido titulada La mayor distancia entre dos puntos; Hagerman explica que el título juega con la idea del jardín como un espacio en el que las distancias prácticamente se vuelven inútiles: “Realmente un jardín puede medir 100 metros, pero al ir y venir recorriéndolo, puedes dar muchas vueltas y caminar hasta 100 hectáreas e ir descubriendo un mundo tras otro”.

La confluencia de los dos artistas aspira a ir creando esos mundos casi infinitos.

“El tema que compartimos es el paisaje del jardín: las maneras de verlo y tratarlo; cuando tienes dos maneras diferentes de ver una cosa las puedes unir y establecer un dialogo sorprendente e inesperado que va surgiendo”, dice Hendrix.

“Hay similitudes y diferencias entre nuestra manera de ver el jardín; yo creo que yo soy preapocalíptico y Jerónimo ya es postapocalíptico, ya sabe cómo continuar con esta historia de las plantas”, agrega.

Hendrix se refiere a su manera de acercarse al paisaje, por ejemplo, a través de un viaje que hizo a las costas de Australia, en donde en 1770 se recogieron muestras de 124 especies que no se conocían en Europa; de ellas ya no existe ninguna y ha sido sustituido todo por un aeropuerto y una refinería. “Esa es mi manera, la de Jerónimo creo que es la de entrar en acción y ver cómo puede ser una especie de jardinero nómada que puede aterrizar y decir ‘este territorio es mío y aquí pongo mi jardín en medio de la gran ciudad’”.

¿Dónde están los rincones más placenteros, a los que siempre vuelven?, se les pregunta. Hendrix dice: “Tengo mis lugares a los que siempre vuelvo. Oaxaca, por ejemplo. En Australia hay un lugar donde trabajo con botánicos y arquitectos del paisaje. Francia, en donde siempre hago la misma caminata. Costa Rica, en donde hay una biblioteca con obra mía. Todos son lugares a los que siempre vuelves, es el metro cuadrado que siempre necesitas”. Hagerman también le entra: “Tengo lugares favoritos que me encantan. Baja California transforma mi relación con el paisaje, con el tiempo, con el silencio; Cap de Creus al norte de Barcelona”.

Hablar del paisaje desata también una reflexión sobre el momento actual que vive el país: “A los dos nos ha pasado que de repente vemos este paisaje tan inmenso que es la sierra mexicana, hoy en día vas viajando por la sierra de Guerrero y la vez con ojos totalmente diferentes, porque dentro de ese paisaje están pasando las cosas más atroces, dentro de ese idilio, de esa arcadia está pasando lo peor”, lamenta Hendrix.

“Con mi antena quiero hablar de cómo surge la vida gracias a lo que no vemos, cada planta es una antena que está recibiendo y procesando energía; las plantas son, de alguna manera, como pequeñas antenas que producen vida. Ahora me he cuestionado mucho el cómo podemos hablar de la vida de un ser vivo como una manera que la reduce a lo menor, desde los intereses políticos, cuando interrumpir la vida es algo grandísimo”, agrega Hagerman.

 

 

 

Post y Contenido Original de : Excelsior

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