Corrupción asfixia a los españoles

Corrupción asfixia a los españoles

Nov 2, 2014 0 Por latlayud
Patricia Godoy /Corresponsal

BARCELONA, 2 de noviembre.— Operación Púnica es el nombre del terremoto que ha sacudido estos días la política española y que, de paso, ha provocado un gesto poco habitual entre los actores políticos: pedir perdón. “Quiero pedir disculpas a todos los españoles por haber situado en puestos de los que no eran dignos a quienes en apariencia han abusado de ellos”. Las palabras son del presidente Mariano Rajoy que se vio forzado a disculparse públicamente ante la oleada de escándalos de corrupción que afecta especialmente a su partido, el Partido Popular (PP). “Entiendo la indignación”, añadió, refiriéndose al enojo y hastío, que provocan en la sociedad española, inmersa en una crisis económica, el último caso de corrupción política que ha salido a la luz.

Macrooperativo contra la corrupción

La Operación Púnica puso en evidencia un supuesto cobro de comisiones ilegales por parte de políticos y funcionarios a cambio de conceder contratos públicos a empresarios, que según la investigación judicial llegó a mover 250 millones de euros en los últimos dos años.

Esta megaoperación contra la corrupción se saldó con medio centenar de personas detenidas entre políticos, funcionarios y empresarios en Madrid, Murcia, León y Valencia. El pez gordo de toda esta redada es Francisco Granados, un político que hasta hace muy poco fue vicepresidente del gobierno de Madrid y secretario general del PP en esa misma región.

Granados, cuyo apellido da origen al nombre de esta operación policial (“punica granatum” es el nombre en latín del árbol de las granadas), era estrecho colaborador de Esperanza Aguirre, expresidenta de Madrid y una política con mucho peso en el PP. Después de conocerse la detención de Granados, Aguirre dijo sentirse “abochornada” y también pidió perdón “por el error” de haber confiado él.

El juez Eloy Velasco ordenó prisión sin fianza a Granados, al que atribuye posibles delitos de lavado de dinero, organización criminal, tráfico de influencias, cohecho, malversación de fondos públicos, prevaricación y fraude.

Hasta febrero pasado, Granados era senador del PP y diputado local de Madrid, pero dimitió a estos dos cargos tras descubrirse que escondía 1.5 millones de euros en un banco suizo. Fue precisamente esta cuenta la que dio la primera pista a los investigadores de esa operación policial.

“Fuera corruptos y mafiosos de nuestra vida”, proclamaba una pancarta que sostenía uno de los vecinos que se manifestaron durante la semana pasada frente al Ayuntamiento de Valdemoro, el epicentro de la Operación Púnica. En este municipio, cuyo alcalde fue detenido también, está el origen de esta trama de corrupción, ya que ahí residían Francisco Granados y el empresario David Marjaliza, ambos acusados de ser los cerebros de esta red de tráfico de influencias.

“Estamos indignados. No nos vale el perdón, la gente no nos creemos que sean sólo unos poquitos los políticos involucrados en esta trama”, explica Begoña Corral, habitante de Valdemoro, quien también se unió a las protestas vecinales.

“Este nuevo caso demuestra que la corrupción en España sistemática”, sostiene el analista Ernesto Ekaiser, que critica que las disculpas de Rajoy son parte de una estrategia para “salir del paso”, ya que en el PP están “con el agua al cuello”.

Desde los partidos de la oposición como el Partido Socialista Obrero Español (PSOE) reclaman al presidente Rajoy: “Menos disculpas y más explicaciones”, pero eso no ocurrirá. El PP utilizó su mayoría absoluta en el Congreso de los Diputados para rechazar la propuesta de que haya un debate parlamentario para hablar sobre la corrupción.

Escándalo tras escándalo

La Operación Púnica es el último episodio, pero no el único, en el que se han visto implicados políticos, sobre todo del gobernante PP.

Gran parte de estos escándalos aún siguen abiertos en los tribunales españoles. El más reciente es el caso de las “tarjetas black”, que involucra a 86 miembros de Caja Madrid, entre directivos, consejeros y políticos, que gastaron en total más de 15 millones de euros que no fueron declarados a Hacienda.

Rodrigo Rato, miembro del PP y exvicepresidente del gobierno español con José María Aznar, era el presidente de esta entidad bancaria cuando ocurrieron esos hechos, que han indignado a la opinión pública española debido al tipo de gastos que se realizaron con estas tarjetas: alcohol, bolsas, fiestas, viajes, joyas…

Los papeles de Bárcenas. Este caso ha puesto al descubierto una supuesta financiación ilegal dentro del Partido Popular, a través de una contabilidad “B”. El extesorero Luis Bárcenas, que hoy está en prisión, confesó que altos cargos del PP recibían sobresueldos que no eran declarados a Hacienda, de los cuales él mismo llevaba un registro
manuscrito. Esta trama llegó a salpicar al presidente Mariano Rajoy, que intercambió comprometedores SMS cuando el escándalo ya había estallado. “Luis, sé fuerte, mañana te llamaré”, le escribió Rajoy a Bárcenas en 2013.

Caso Gürtel. Éste es quizá la mayor red de corrupción política en la historia reciente de España en la que han imputado a 187 personas, de las cuales 74 son políticos locales, la mayoría del PP de Madrid y Valencia.

Esta trama estuvo liderada por el empresario Francisco Correa que soborna a cargos políticos del PP con dinero y todo tipo de regalos para después chantajearlos y conseguir la adjudicación de contratos para sus propias empresas y las de sus amigos.

Giro de 360 grados

Estos ejemplos demuestran que los casos de corrupción no son “unos pocos” como dijo el presidente Rajoy dos días antes de que estallara este último escándalo. La Operación Púnica obligó al Ejecutivo español a dar un giro de 360 grados en su habitual estrategia. Pasó de minimizar el problema a pedir perdón, un gesto que sorprendió, por inusual, a los partidos de la oposición y consiguió, momentáneamente, atemperar el escándalo.

La periodista de El Mundo, Victoria Prego, considera que los constantes casos de corrupción en la política son “una plaga” y que los españoles acabarán “castigando a los responsables” de la única manera que pueden hacerlo: negándoles el voto.

Partido Podemos, la opción

Ese castigo del que habla Prego sólo puede favorecer a Podemos, un nuevo partido político de izquierda que surgió hace apenas un año y que ha registrado un crecimiento meteórico. Los analistas políticos consideran que el gran beneficiado de toda esta ola de casos de corrupción es Podemos, de hecho, las últimas encuestas lo sitúan como segunda fuerza política, por delante del PSOE.

La irrupción de esta nueva fuerza política puso en jaque el tradicional bipartidismo español, algo que, en gran medida, ha sido posible gracias a la popularidad de su líder, Pablo Iglesias, un carismático profesor universitario que se hizo famoso en las tertulias políticas televisivas.

Podemos ha logrado aglutinar el descontento social, sobre todo el de los jóvenes, y al mismo tiempo ha conseguido transmitir un mensaje de cambio y de ruptura con la vieja política. Este discurso y la aparente nueva forma de hacer política de Podemos puede ser el “golpe final” a los partidos tradicionales, PP y PSOE.

Medidas anticorrupción

Desde febrero de 2013, el presidente Mariano Rajoy presentó en el Congreso de los Diputados un paquete de medidas contra la corrupción sin que hasta la fecha se haya concretado. Como consecuencia de estos nuevos escándalos, el presidente español y su partido, el PP, han resucitado este proyecto que intenta “regenerar la vida pública”.

Para el catedrático de Derecho administrativo en la Universidad Complutense de Madrid,
Julio González García, la lucha contra la corrupción no es sólo un problema de las instituciones, sino también de la sociedad española.

“Hasta hace poco tiempo, la ciudadanía tuvo una sensibilidad nula hacia los problemas
de corrupción”, critica el académico y añade que “sin cultura democrática contra la corrupción este problema no tendrá solución”.

 


Post y Contenido Original de : Excelsior

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