El caos, fuente de inspiración de Antoine Volodine

El caos, fuente de inspiración de Antoine Volodine

Nov 30, 2014 0 Por latlayud
Juan Carlos Talavera

CIUDAD DE MÉXICO, 30 de noviembre.- El escritor francés Antoine Volodine (Chalon-sur-Saône, 1950) no es optimista ni siente confianza por una mejor sociedad.

Por eso sus novelas se ubican en mundos turbios y al borde del colapso, mediante personajes marginales, enfermos y derrotados. Su literatura es de la desesperanza, pues le interesa llevar la condición humana al límite. “Al cabo que todos somos hijos del caos”, dice en entrevista con Excélsior.

Volodine, quien también escribe con los heterónimos de Manuela Draeger, Elli Kronauer y Lutz Bassmann, es portavoz del post-exotismo, corriente literaria ficticia e inclasificable que mezcla elementos de novela negra y ciencia ficción, la cual a veces describe como “un realismo socialista mágico”.

“Mi literatura está llena de personajes marginales, porque desde la ficción es muy rico abordar este tipo de personajes agotados, derrotados, vencidos. Es una manera personal de describir el mundo desde la parte baja y no como un moralista”, expresó el autor, que recientemente obtuvo el prestigiado Premio Médicis 2014.

Ahora está de visita en la Ciudad de México y este lunes asistirá a la XXVIII Feria Internacional del Libro (FIL) de Guadalajara, donde hablará sobre El post-exotismo en diez lecciones, lección 11, libro que recientemente fue traducido al español; y al día siguiente participará en el Festival de Letras Europeas, junto a la Sasja Janssen, Cynan Jones y Leena Parkkinen.

La literatura me sirve para hablar del mundo y escribir sobre los horrores de los campos de concentración, la opresión y su desdicha, dice el también autor de Dondog, y eso no podría hacerlo sino desde el punto de vista de los marginales, los que están hechos pedazos. “Por eso quienes toman la palabra (en mis novelas) son los prisioneros, los muertos, los enfermos o los locos”, explica Volodine.

¿Estas sociedades al borde del colapso que utiliza en sus libros anuncian algún futuro?

Ciertamente hay una forma, una visión de lo que sucede ahora, de lo que espera la humanidad, que es una visión bastante pesimista. Por eso en muchos libros, algunos que han sido traducidos, y otros no, la humanidad presentada se está extinguiendo o es bastante reducida, y la relación entre los individuos es bastante rica.

¿Pareciera que literariamente vive cómodo entre el caos y los sueños?

Sí, muy cómodo (sonríe). No sé…  es algo que se crea a lo largo de los años. Durante mi formación intelectual le di mucha importancia al mundo onírico, pero sí me siento muy a gusto dentro de este tipo de literatura de la imaginación y el caos… No me da miedo porque al fin y al cabo somos hijos del caos y el siglo XX es el caos.

¿Muchos lectores afirman que su literatura es una forma de disidencia?

Estoy muy de acuerdo, porque es una literatura de ruptura con la tradición literaria francesa e internacional. Es una literatura que hace y que da un lugar importante a la palabra de los locos y los vencidos.

¿Si habla de condición humana, le viene a la mente André Malraux?

En la literatura francesa, André Malraux es una voz singular, la voz de un revolucionario, sobre todo durante los años veinte y treinta.

Es una voz diferente de la tradición literaria francesa. Pienso que él también, de algún modo, fue un disidente, con esta condición humana de la que habla, la cual está bastante unida a una visión política que encuentra 80 años después.

¿Considera que la “Revolución” ya ha fracasado?

En mi trabajo literario retomo toda la historia de la revolución del siglo XX, esa inmensa esperanza. Por ejemplo de la Revolución Bolchevique, la cual fue totalmente traicionada, deformada y desfigurada. Por ende, cuando hablo de la revolución refiero, por supuesto, las revoluciones de mi época y de mi juventud, las de los años sesenta y setenta, cuando muchos  estábamos convencidos de que la revolución mundial estaba frente a nosotros y que el mundo iba a transformarse. Pero eso no sucedió.

“Así que en casi todos mis libros, quienes toman la palabra pertenecen a esta generación, la mía, la de esas personas que en los años 70 intentaron transformar al mundo, no mediante los libros o la palabra, sino por la vía de la acción armada.”

¿Sus personajes ven esperanza en el futuro?

Siempre existe la idea de que una revolución aportará una esperanza de cambio. Pero mis narradores y mis personajes van a la par con el mundo, con lo que sucede, como el fin de las utopías, de la Unión Soviética… el fin de la esperanza revolucionaria que se reduce o se limita a una célula revolucionaria que ya no tiene contacto con la realidad. Y a veces eso es contradictorio con la esperanza.

¿Dónde están sus influencias literarias?

En el surrealismo, la literatura rusa clásica y la soviética de los años veinte y treinta, pero también en una literatura que me provocó muchas ganas de escribir: el realismo mágico, que fue un poco mi escuela de literatura contemporánea en los años sesenta y setenta, con José Donoso, Juan Carlos Onetti, Jorge Luis Borges, Adolfo Bioy Casares y Gabriel García Márquez. Son autores que me influenciaron mucho.

¿Por qué utiliza varios heterónimos?

Porque mi idea es fabricar un objeto literario con diversas voces. La voz de Volodine es una, aunque hay otra más femenina y atraída por lo maravilloso de Manuela Draeger, una más brutal y siniestra como Lutz Bassmann y la rusa de Elli Kronauer.

 

Post y Contenido Original de : Excelsior

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