FOTOGALERÍA: El hallazgo del ‘inframundo’ bajo Teotihuacán

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    La excavación en el túnel del Templo de la Serpiente Emplumada, en Teotihuacan, ha permitido determinar distintos eventos que ocurrieron en este espacio entre los primeros años de nuestra era y el 250 d.C. Foto INAH
    Entrada al último tramo del túnel donde se localizaron las ofrendas más importantes. Foto INAH
    El desnivel del túnel, a partir del metro 73, puede obedecer a que esta parte fue construida para ser un continente de agua como parte del paisaje ritual del inframundo. Foto INAH
    La excavación en el túnel del Templo de la Serpiente Emplumada, en Teotihuacan, ha permitido determinar distintos eventos que ocurrieron en este espacio entre los primeros años de nuestra era y el 250 d.C. Foto INAH
    Entre los objetos rescatados en el proyecto “Tlalocan. Camino bajo la tierra”, destacan cuatro esculturas de piedra y ornamentos de jade. Foto INAH
    El interior del pasaje de Teotihuacan fue construido a golpes de mazo, cinceles y barretas de tecnología antigua. Foto INAH
    La excavación en el túnel del Templo de la Serpiente Emplumada, en Teotihuacan, ha permitido determinar distintos eventos que ocurrieron en este espacio entre los primeros años de nuestra era y el 250 d.C. Foto INAH
    Las paredes, algunas de más de 3 metros ancho dentro del pasaje subterráneo, se erigieron de adentro hacia afuera mediante bloques de tepetate unidos con argamasa de barro. Foto INAH
    Perfil del Túnel con escáner laser. Foto INAH
    Vista del túnel con escáner láser. Foto INAH
    Arqueólogos del INAH durante trabajos de exploración. Foto
    Las esculturas están labradas en piedra. Foto INAH
    Cámara principal. Foto INAH
    Cámara norte. Foto INAH
    Las esculturas están labradas en piedra. Foto INAH
    Adémas de las cuatro esculturas se localizaron miles de cuentas de piedra verde. Foto INAH
    Detalle de una de las esculturas. Foto INAH
    Escultura femenina. Foto INAH
    Caracoles posiblemente procedentes del Golfo de México. Foto INAH
    Distintos objetos se localizaron en el trayecto de este camino sagrado. Foto INAH
    Caracol grabado con personaje. Foto INAH
    Vista Plaza de la Ciudadela. Foto INAH
    Panorámica Templo de Quetzalcóatl. Foto INAH
    Detalle del Templo de Quetzalcóatl. Foto INAH
    La excavación en el túnel del Templo de la Serpiente Emplumada, en Teotihuacan, ha permitido determinar distintos eventos que ocurrieron en este espacio entre los primeros años de nuestra era y el 250 d.C. Foto INAH
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    Con información de Notimex

    CIUDAD DE MÉXICO, 31 de octubre.- La excavación en el túnel del Templo de la Serpiente Emplumada, en Teotihuacan, ha permitido determinar distintos eventos que  ocurrieron en este espacio entre los primeros años de nuestra era y el 250 d.C., dijo el arqueólogo Sergio Gómez Chávez, director del proyecto Tlalocan. Camino bajo la tierra.

    Entre los objetos rescatados destacan cuarto esculturas de piedra y varios ornamentos de jade. El túnel fue sellado a través de 18 muros de piedra y lodo, y clausurado definitivamente hace mil ochocientos años por los mismos teotihuacanos.

    Fue construido totalmente en el núcleo del tepetate, a golpes de mazo, cinceles y barretas de tecnología antigua, sin escatimar esfuerzos ni recursos humanos. Así se modeló uno de los lugares más sagrados de Teotihuacan, un conducto alargado donde se aprecian las huellas del ancestral proceso de trabajo con herramientas hechas posiblemente de madera endurecida al fuego”.

    El hallazgo, realizado a 103 metros de la entrada del túnel con 18 metros de profundidad, consiste en tres cámaras que preceden a una ofrenda, en la cual sobresalen cuatro esculturas labradas en piedra, una masculina y tres femeninas, ornamentadas con joyería prehispánica elaborada en jade y piedra verde.

    También hay decenas de grandes caracoles procedentes del Golfo de México y Mar Caribe, miles de cuentas de diversos materiales, pelotas de hule, huesos de grandes felinos, discos de pirita y una caja de madera que contiene decenas de conchas trabajadas y esqueletos de escarabajos.

    En otros puntos del túnel, los arqueólogos del INAH recuperaron caracoles de hasta 50 centímetros de longitud, algunos grabados con motivos geométricos y personajes teotihuacanos Y cientos de recipientes manufacturados en cerámica.

    También, abundantes restos de fauna, principalmente de aves; más de 15 mil semillas de tuna, jitomate, maíz y, de manera sorprendente, restos de flores de calabaza.

    Se tienen elementos únicos elaborados en ámbar, alrededor de cuatro mil objetos de madera en buen estado de conservación, cuentas de pirita de forma cuadrangular, cuchillos de obsidiana y pedernal.

    Lo mismo que espejos de pizarra y pirita labrados por una de sus caras, ornamentos de concha y pirita, así como numerosas puntas de obsidiana miniatura de menos de un centímetro con un trabajo de laqueado que describe el grado tecnológico alcanzado por los teotihuacanos en la fabricación de instrumentos líticos.

    De acuerdo con el INAH, a partir de fechamientos por carbono 14, se pudo determinar que el pasaje subterráneo funciono al principio de nuestra era, al año 250 d.C., antes de que se construyera La Ciudadela de la misma zona arqueológica.

    Según los investigadores, se han identificado distintos indicadores de que no solo se trata de un túnel para depositar ofrendas, sino que es una metáfora del inframundo, hipótesis a la que han llegado y estudian la configuración y orientación del pasaje subterráneo.

    Según los mitos prehispánicos, la entrada al inframundo se realiza del Oeste al Este, considerado este último un lugar de abundancia; basados en esta información, los arqueólogos proponen que en la cosmovisión teotihuacana el Sol sale por el Este, hace su recorrido hasta el cenit y comienza su descenso para entrar imaginariamente al inframundo, que sería el túnel, para volver a surgir en la cúspide del Templo de la Serpiente Emplumada.

    Con la hipótesis expuesta, el proyecto de investigación contribuye a entender que Teotihuacán fue construida como una réplica de la manera como se concibió el cosmos: arriba la región celeste, en medio el plano terrenal y abajo el inframundo.

     

    mca

    Post y Contenido Original de : Excelsior

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