Fui a un curso de inversión en bolsa para saber qué hacer con mis diez euros

Fui a un curso de inversión en bolsa para saber qué hacer con mis diez euros

Oct 7, 2018 Desactivado Por

Porque también se puede ganar algo siendo pobre.

Nunca suelo llevar americana. Solo en bodas, bautizos y comuniones. Pero aquel día iba a hacer una excepción. Me disponía a invertir todos mis ahorros en bolsa para poder ganar más dinero. Vale, eran solo 10 euros, pero era todo lo que había conseguido ahorrar en un mes.

Mi única experiencia previa con la Bolsa era haber visto El lobo de Wall Street y mis conocimientos del mundo de la economía no iban más allá de lo que me habían explicado en Bachillerato, pero mi mente estaba partida en dos:

En contra: he vivido la crisis, diez años de ella, y sé que las burbujas tarde o temprano revientan. También me venían en mente todas aquellas noticias que había leído en los periódicos sobre las inversiones armamentísticas que habían hecho algunas de las empresas que estaban en la bolsa. Por otro lado, tampoco acababa de entender cómo había tanta gente que compraba algo que no se podía tocar y que no llevaba puesta una etiqueta que explicase que era exactamente aquello.

Puntos a favor: A todos nos viene bien algo de dinero y ahora que tenía esta capacidad de inversión creía que podía ser un buen momento. Tengo el típico amigo que compró metió 50 euros en Bitcoins, supongo que para hacer sus compras sin dejar rastro, y se sacó 500. Nada mal. Estaba claro que no era exactamente lo mismo y que mi capital disponible era mucho menor, pero no tenía nada de prisa.

La formación empezaba a las diez de la mañana, pero quedé un poco antes para entrevistar al instructor, Xavi López, account manager en Naga Brokers y experto en inversiones. Me aseguró que en un principio es más fácil ganar dinero si eres rico e inviertes, pero las reglas del juego son para todos iguales y si no había una educación financiera detrás puedes acabar por perder tengas lo que tengas. “El mercado se mueve igual para todo el mundo”, me dijo.

Cuando le pregunté por las claves para invertir si tienes poco dinero me dijo que tenía que tener claro que rica de hoy a mañana no me podía hacer: “No se trata de ir a la bolsa como si fueras al casino y hacer un all in. Cuando inviertes poco dinero hay que hacer operaciones más pequeñas y encontrar un producto que conozcas y con el que te sientas cómodo”.

Entré en clase con un café en la mano y me di cuenta de que el perfil de asistentes era bastante distinto al que me esperaba. Me imaginaba a hombres hechos y derechos, trajeados con el nudo de la corbata perfecto, pero no. De los doce asistentes, tres éramos mujeres y el resto eran hombres. Cuatro de ellos eran jubilados pero la mayoría parecían recién salidos de la facultad de económicas. Me senté en segunda fila con el ánimo de pasar bastante desapercibida.

Si ahora mismo tengo una acción de telefónica y quiero venderla con lo que gane seguramente no podré comprar otra, porque la tendré que comprar más cara

“Tenemos miedo a perder lo ganado”, nos dijo Xavi nada más entrar. Me sentí súper identificada con aquella frase. “No sabemos lo que va a pasar en general”, prosiguió, “pero podemos aprender a controlar aquello que sí sabemos que seguro pasará”. Y entonces apareció aquella presentación de Power Point construida a base de iconos. La Biblia de la Bolsa.

Existen cuatro reglas básicas para saber cómo hay que invertir en bolsa: asumir un riesgo, controlar el apalancamiento (que a pesar del nombre, se trata de una fórmula matemática), tener una estrategia y gestionar de forma adecuada los recursos. A simple vista parecía muy sencillo, pero cuando estaban mis ahorros en juego me entraban todas las dudas. Se trataba de saber utilizar bien toda aquella información.

El tema se complicaba a medida que avanzaba la clase. Nos explicaron qué eran los brokers. Los intermediarios entre el cliente y el mercado que facilitan los datos de los productos financieros. El profesor puso el ejemplo de una persona que quiere un melocotón. Para tener un melocotón tiene que haber alguien detrás que tenga un terreno, tenga melocotoneros y recoja estos melocotones. Los brokers trabajarían recolectando los frutos, los bancos serían como los grandes supermercados, salvando las distancias.

Aprendí que, como en todo, había peña que se llevaba un pellizco de tu dinero. Las benditas comisiones. Los brokers también trabajan a comisión. Luego están los costes de comprar y vender, y descubrí que el precio al que puedo comprar unas acciones siempre es más alto que el precio de venta de ese mismo momento. Si ahora mismo tengo una acción de telefónica y quiero venderla con lo que gane seguramente no podré comprar otra, porque la tendré que comprar más cara.

La hora también es importante. “Los momentos claves para comprar y vender son a primera hora de la mañana, que es cuando se abre la bolsa y luego a las tres de la tarde, que es cuando abre la de Estados Unidos”, explica Xavi López. “Hay noticias que hay que tener en cuenta para percibir el sentimiento de mercado. Cuando aparece Donald Trump y hace ciertas declaraciones en Twitter eso afecta al mercado económico”. Otra vez este hombre dominando el mundo con menos de 140 caracteres. Cuando lo piensas bien da verdadera grima.

Ha habido empresas que quizás con un gráfico totalmente ascendiente han tenido una pequeña bajada en la bolsa porque la gente se ha asustado por cualquier rumor o noticia, han vendido pensándose que no subiría más y luego ha seguido a la alza como si nada hubiese pasado. En otros casos un simple revoloteo de alas ha llevado a la ruina la economía de un país. Se trata de un juego, invisible a los ojos de muchos, pero que trae grandes repercusiones en un país. Mover o no las fichas está en manos de quien tiene la pasta, y lo importante es ganar.

La vida de una persona que invierte consiste en observar detalladamente unos gráficos coloreados en verde y azul que dibujan líneas ascendientes y otras que se cruzan entre ellas

Por eso de no quedarte con menos de lo que esperas cuando baja el valor de las acciones existe un concepto llamado stop loss: se trata de saber a qué punto colocar una barrera de protección y decir “por ahí no paso, cuando baje a este punto venderé para no perder más”. Sin embargo tampoco puedes cerrar antes de tiempo, es decir cuando puede que siga subiendo. Hubo auténticos visionarios que vendieron acciones de Amazon por cuatro chavos y ahora podrían estar forrados. Lo mismo se podría decir con sobre otras empresas que han tenido bajones en bolsa como Apple o Disney.

Existen varias estrategias que un inversor puede seguir que marcarán un tipo de gestión u otra. A grandes rasgos se podrían englobar en las activas y las pasivas. En la gestión activa se caracterizan por ser un tipo de inversión en las que destinas dinero y tiempo y las rentabilidades acostumbran a ser más elevadas. La inversión pasiva sería destinar dinero pero no tiempo y las rentabilidades acostumbran a ser más bajas. Para entender la diferencia: sería como pillarte un plazo fijo o ir a pillar acciones tú mismo. Comprando acciones puedes ganar un 8% anual y con el plazo fijo un 0,3%.

Me hubiese gustado probar este tipo de inversión activa, pero ni tenía el tiempo para dedicar a estudiar el mercado ni me veía capacitada para hacerlo. Es un proceso complicado que requiere de paciencia: análisis de gráficos, muchas compra ventas y estrategias… La vida de una persona que invierte consiste en observar detalladamente unos gráficos coloreados en verde y azul que dibujan líneas ascendientes y otras que se cruzan entre ellas. Hay que conocer bien el mercado, tener las cosas claras porque en la bolsa la suerte no existe.

Más allá de ser un juego tropecientasmil veces más complicado que el Monopoly había un tema moral detrás que me frenaba a la hora de invertir cuando veía todos aquellos nombres en las pantallas de la Bolsa. ¿Había algún tipo de catálogo donde yo pudiera ver qué harían las empresas por las que apostaría con mis diez euros? ¿Los invertirían en I+D o bien se beneficiarían de ellos los malos?

Le pregunté al profesor y la respuesta era “NO”. Si estaba interesada en invertir en algo debía investigar la empresa, sus proyectos y su metodología de trabajo a través de su web y de los medios económicos que hablaban de ellos. “Sí que es verdad que hay gente que prefiere no invertir en bienes básicos como el café”, me explicó Xavi. De hecho varios medios se han hecho eco de que la especulación en bolsa está matando a los pequeños productores de café. A día de hoy el precio al que va el café en el mercado es inferior al coste de producción, por lo que las 540.000 familias en Colombia que viven de este grano se ven claramente perjudicadas.

También aprendí que a través de las operaciones que alguien hace en bolsa se puede sacar mucha información de una persona, se puede hasta psicoanalizar. ¿Qué compraba? ¿Qué cantidad? ¿Cuando vendía? ¿Cuál era su stop loss? ¿Qué ganaba en cada inversión? Cuando entras en una cuenta de un inversor de una determinada agencia se ve toda esa información junto a una foto de perfil.

Las películas nos enseñan que invertir es emocionante y que estaba lleno de acción. Compra, vende, gana, pierde. Tienes 30 segundos. Hazlo ya. Lo que aprendí aquel día es que realmente es muy aburrido

Nos enseñaron la cuenta de un tal Luis, que posaba felizmente junto a una mujer que parecía ser su esposa. Aquel hombre tenía un 93,61% de éxito. El tío era un crack. Con 391 operaciones había ganado aproximadamente 16.000 euros haciendo operaciones pequeñas. Xavi nos dijo que todos podíamos ser “nuestro amigo Luis” si seguíamos las reglas.

Había la posibilidad de invertir de forma pasiva mi dinero y apostar por copiar las operaciones de Luis, el hombre ejemplo de éxito. Aquello era muy tentador. Si él compraba yo compraba, si él vendía yo vendía. Estaba a punto de cederle mis ahorros a él, que con su historial prometía. Claro que se quedaría una parte del pastel si yo ganaba. Pero aquella ternura que me inspiraba la fotografía y el porcentaje de éxito me convenció. Parecía un hombre simpático, estaba segura que no invertiría en nada malo. Mi dinero estaría seguro con él. Ahora ya sabía donde invertiría mis 10 euros.

Las películas nos enseñan que invertir es emocionante y que estaba lleno de acción. Compra, vende, gana, pierde. Tienes 30 segundos. Hazlo ya. Lo que aprendí con aquella formación es que el inversor de éxito es un hombre como Luis, que va poco a poco, paulatinamente y sabiendo interpretar muy bien los datos, conocedor del mercado y de la economía. Un tío paciente pero a la vez perspicaz y con las cosas claras. Lo que no sabía era que aquello podía llegar a ser realmente aburrido. Por eso tomé la decisión que tomé, era la forma más fácil de invertir sin tiempo y con poco dinero.

Publicado originalmente en VICE.com

Source: infobae