Lo que el viento se llevó

Lo que el viento se llevó

Oct 31, 2014 0 Por latlayud

Por Alonso Díaz de la Vega

Nos han dicho que Lo que el viento se llevó (Gone With the Wind, 1939), dirigida por Victor Fleming pero controlada por el dominante productor David O. Selznick, es un clásico, un ícono cultural y, en los casos de mayor exageración, el inicio del cine épico. Lo que en realidad representa este filme, sin embargo, es la dominación cultural de Estados Unidos sobre el resto del mundo, la exclusión inherente a una historia del cine escrita desde Hollywood, y la superioridad de la iconografía, que aplasta los criterios de la belleza y la significación. Esto no quiere decir que Lo que el viento se llevó sea mediocre o mala; es inferior a su reputación y a verdaderas obras de invención cinematográfica, como Napoleón, de Abel Gance (1927), o la impresionante La guerra y la paz (1966-1967), de Serguéi Bondarchuk. Tampoco quiere decir que su legado sea irrelevante, sólo que está mal entendido. Al criticar el egoísmo y la constante huida de la realidad en que vive Scarlett O’Hara (Vivien Leigh), Lo que el viento se llevó no es una película que celebre a Hollywood, sino una que ataca las tendencias escapistas de su cine. Sin embargo, su reducción de los personajes negros a alivio cómico y su ovación a la Confederación de Estados  de América es una reacción a la modernidad, a poco más de 70 años del triunfo de Abraham Lincoln.

Lo que el viento se llevó es dos películas: una, enemiga del escapismo y la imposición; otra, de la Unión y la esclavitud. Al igual que el filme seminal de D. W. Griffith, El nacimiento de una nación (1915), la cinta de Selznick es históricamente preocupante en su animosidad contra la Unión y en su representación heroica de los confederados. Los textos que explican el contexto histórico en la cinta muestran una nostalgia por el Sur esclavista y un conservadurismo preocupante en su momento de estreno: el año en que comenzó la Segunda Guerra Mundial. El éxito de Lo que el viento se llevó explica el arraigo de estas ideas en la sique estadunidense, renuente a unirse en la lucha contra Hitler y a conceder sus derechos a las minorías. La historia y el cine convergieron en un instante de simulaciones, cuando Estados Unidos pretendía ser el centro del progreso, mientras en secreto añoraba la esclavitud.

El ícono debe caer para concentrarnos en los grandes temas del filme, que de ninguna manera son los colectivos, sino los individuales. La transición que llega muy tarde para Scarlett en su prolongado romance con Rhett Butler (Clark Gable) es el rito de paso para una niña mimada que madura demasiado tarde. Cuando al fin logra apreciar el amor, Scarlett se enfrenta a una de las frases más dolorosas en nuestra cultura popular: “Francamente, querida, me importa un bledo”.

Sería fácil acusar a la película de melodramática, pero la catástrofe es trágica y nos explica las raíces del desamor. Así es como realmente se consagra Lo que el viento se llevó.

Dirige:

Victor Fleming. Actúan:

Clark Gable.

Vivien Leigh.

Olivia de Havilland

 

@diazdelavega1

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Post y Contenido Original de : Excelsior

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