Nos faltan 43

Nos faltan 43

Nov 8, 2014 0 Por latlayud

El procurador pronuncia tu muerte Abel García y la tarde de este viernes 7 de noviembre nos marca de vergüenza. Y más vale que así sea Alexander Mora, despojado de la libertad la noche del 26 de septiembre, cuando la saña de la violencia legalmente permitida hizo de Iguala un infierno.

Vergüenza y miedo habrán de cubrirnos Adán de la Cruz si me falta entendimiento para sustentar que sí, que por supuesto, fue crimen de lesa humanidad y que reconocerlo es condición indispensable de justicia para el descanso eterno de Abelardo Vázquez y el recuerdo digno de César González Hernández.

Miedo al silencio cómplice del carpetazo, Antonio Santana, de una historia que es hoy la circunstancia de todos, la de un país donde la política está al servicio del dinero y qué importa que sea ilícito Benjamín Ascencio, si aquí el que paga manda y el que manda se apropia hasta del destino de los otros, como ahora contigo Carlos Ramírez Villarreal.

Sí, entendimiento y palabras pronunciadas para que el nudo en la garganta de tu madre Bernardo Flores no se ahogue en el olvido. Pero tampoco en el grito del odio que paraliza y confronta Lorenzo Hernández, aprendiz de maestro, en la tierra de luchadores agraviados. Porque no hay futuro en la venganza, Christian Rodríguez, aun cuando hoy miles de tu edad la invoquen al nombrarte.

Por eso quiero serenamente, Cutberto Ortiz, decir que es cierto, que fue el Estado omiso e infiltrado por la narcopolítica el que le abrió la puerta a tu persecución Dorian González. Porque sé que ellos, los de tu tiempo Tomás Colón van a reclamarnos la prudencia y en tu memoria Giovanni Galindes nos echarán en cara la fe en la democracia, la pluralidad y el diálogo. Sí, lo sé, términos más abstractos que nunca en este octubre rojo Everardo Rodríguez, retratado centenares de veces en las litografías que tapizan los campus universitarios. 

Y volveré a emocionarme Felipe Rosas cuando los estudiantes te reclamen vivo porque vivo Emiliano Gaspar de la Cruz saliste de la Normal de Ayotzinapa, donde Jorge Luis González se soñaba profesor de primaria. E intentaré decirles que no hay declaración de guerra con porvenir posible, Jorge Antonio Tizapa, y que eso es lo que pienso pero que estoy con ustedes y en contra de la indolencia de esa clase política que pretendió seguirse de largo, Jonás Trujillo, mientras tus padres gritaban auxilio.

Me haré cargo de la ilusa que fui la noche del 2 de julio en la alternancia casi tres lustros atrás y tú eras un niño Israel Caballero y trataré de hacerme oír Aníbal Cruz en medio de las consignas que pretendan contarnos que la solución es descarrilar al gobierno, quemar camiones y saquear tiendas comerciales, Jovany Rodríguez, porque como decía la poeta tiene que haber otro modo de ser humano y libre.

Por supuesto que defenderé la rabia de los tuyos Jorge Álvarez Nava negándose a aceptar que fuiste calcinado en los parajes de Guerrero, donde la suerte de Jacinto Lugardo corrió a cargo de unos sicarios con licencia para matar a Ángel Navarrete en un estado donde los policías también eran asesinos a sueldo, como en muchas ciudades de tu México herido José Luis Luna.

Y en los de tu generación Eduardo Bartolo Tlatempa buscaremos la templanza del ya basta con esta impunidad y pondremos el dedo en la llaga de tu dolor José Angel Campos y en las instituciones de membrete Leonel Castro, esas donde cobran quienes ni siquiera tuvieron el valor de palpar el desasosiego de los padres de Luis Ángel Abarca.

Muchos huiremos de las mentiras oficiales Rubén Lauro y le daremos la vuelta a las verdades interesadas Joshivani Guerrero, en un momento en el que los partidos y sus dirigentes juegan a la capitalización de la tragedia, la tuya Julio César López. Y van del deslinde al reparto de culpas, Luis Ángel Francisco, creyendo que es cosa de semanas, que la crisis pasará, Mauricio Ortega Valerio, y el cinismo seguirá intacto.

Contaremos, claro que sí, la historia del alcalde coludido con el crimen, Miguel Hernández Martínez, y en la lista de tus verdugos Martín Getsemany Sánchez, tomaremos la parte que nos toca, Marcial Baranda, y nos haremos cargo de este luto Marco Antonio Gómez Molina, en el año en que nos cayeron encima todas las desapariciones forzadas.

Aprenderemos, no hay más alternativa Miguel Ángel Mendoza Zacarías, a estar a la altura de la llama encendida que los anda buscando, Saúl Bruno García. Honraremos su ausencia, normalistas, marcados por la cruz de sus cenizas.

Y diremos Ayotzin reclamando justicia. Y desafiaremos a Roque Dalton en el ruego de “no pronuncies mi nombre cuando sepas que he muerto”. Porque a todos nos faltan 43.

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Post y Contenido Original de : Excelsior