Para los normalistas de Ayotzinapa, la noche íntima de Luis Eduardo Aute

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    MÉXICO, D.F. (proceso.com.mx).- El compositor y cantante nacido en Islas Filipinas, en 1943, Luis Eduardo Aute brindó su concierto de anoche, en el Centro Cultural Roberto Cantoral, a los 43 normalistas de Ayotzinapa, Guerrero, desaparecidos desde el pasado 26 de septiembre, y a tantas otras víctimas de una violencia que calificó de “absolutamente injusta e irracional”.

    Con esas palabras inició y cerró el círculo cuando al final, luego de haber regresado al escenario en cuatro ocasiones ante la ovación del público en pie, cantó a capella su canción Al alba escrita por Aute en memoria de los asesinados por el dictador español Francisco Franco, pero dedicada también a las víctimas de tortura y muertos de cualquier régimen totalitarista. Y que dice en sus últimos versos:

    “Miles de buitres callados

    van extendiendo sus alas,

    ¿no te destroza, amor mío,

    esta silenciosa danza?,

    maldito baile de muertos,

    pólvora de la mañana.”

    Era de esperarse el homenaje de un cantautor comprometido con las causas sociales, como ha sido él, a quien se le considera junto con Joan Manuel Serrat, uno de los cantautores españoles más reconocidos.

    En punto de las nueve de la noche inició la función con la proyección del cortometraje de animación El niño que miraba al mar, título de una de sus canciones que también nombra la gira de la cual formó parte este concierto. El film está realizado con imágenes dibujadas por el propio Aute, quien desde muy joven mostró interés por la pintura y expuso por primera vez en Madrid en 1960.

    Está inspirado en una fotografía que el padre del compositor le tomó siendo niño, cuando miraba al mar de su natal Manila, luego de un bombardeo de Estados Unidos contra Filipinas. Tiempo después -narró durante el concierto- su hija Laura le tomó una imagen idéntica, sin conocer la original, mirando el mar en La Habana, Cuba. Así, el corto es un juego de imágenes y de la idea de un encuentro entre Aute adulto con aquel niño que fue, como lo expresa la canción:

    “Y daría lo vivido

    por sentarme a su costado

    para verme en su futuro

    desde todo mi pasado.”

    Hubo de todo en la noche, canciones de amor como Anda, No te desnudes todavía, o aquella en la que juega con la idea del trío amoroso, y –remarca– “por eso es ma-tri-monio, no ma-bi-monio”, y que es un rítmico rocanrol Una de dos, hasta otras como Feo mundo inmundo, en la cual hace toda una crítica al sistema capitalista y mercenario actual, o Atenas en llamas, compuesta durante una de las primeras manifestaciones por la crisis en Europa.

    Y quién lo dijera, recordó al presentarla, que Grecia fue la cuna de la civilización occidental y de hecho Europa es una palabra de origen grecolatino, y esté ahora en esta crisis que ha puesto en duda su inclusión en la llamada comunidad europea.

    No faltaron en las 29 canciones interpretadas ante un auditorio prácticamente lleno, las más celebradas como La belleza, Giraluna y Sin tu latido, que el público, con voz bajita coreo como siempre. Así debía ser pues él mismo anunció en entrevista con el reportero de Apro, Roberto Ponce (ww.proceso.com.mx/?p=386841), que sería una “noche íntima de poesía”.

    Fue uno de los últimos conciertos de su gira El niño que miraba al mar, iniciada hace 21 meses en esta misma Ciudad de México, en el Teatro Metropolitan.

    Post y Contenido Original de : Proceso

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