Raíces de José Revueltas, centenario de su natalicio

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    Juan Carlos Talavera/ Enviado

    DURANGO, 27 de octubre.- Si José Revueltas estuviera vivo, miraría con decepción la casa de sus padres en Santiago Papasquiaro, Durango, y denunciaría la inversión de cinco millones de pesos en un museo inconcluso; cuestionaría los malos manejos administrativos de las autoridades culturales, la mala calidad en los materiales constructivos, el falso histórico que luce la fachada de la casa y preguntaría cómo fue que el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) ha autorizado su apertura aunque está sujeto a un procedimiento legal.

    Luego sonreiría al saber que su casa de infancia, ubicada en el Centro Histórico de Durango, es florería y casa de antigüedades y que pertenece a un propietario privado. Dedicaría dos muecas de sarcasmo, una a la colonia que lleva su nombre, porque es una de las más pobres del Estado, y otra a San Andrés de la Sierra, el pueblo donde nacieron sus padres y que hoy es dominado por el crimen organizado.

    Preguntaría con curiosidad por qué la Universidad Juárez de Durango no se interesa en acercar su obra a los jóvenes; miraría con escepticismo el Museo Villa, donde se montó una sala con su nombre para exhibir dos piezas dignas de un héroe patrio: su máscara mortuoria y uno de sus brazos hecho en bronce.

    Seguramente cuestionaría que en Durango las personas idolatren tanto a Pancho Villa, que el Teatro Ricardo Castro se utilice tan poco y que exista un Festival Internacional Revueltas y sea el pretexto para que canten artistas como Susana Zabaleta, Café Tacuba, Lila Downs y Cats el Musical. Y seguramente rechazaría un homenaje centenario por su nacimiento mientras los normalistas duranguenses abandonan las aulas para ir a la Ciudad de México por Ayotzinapa.

    Éste es un recorrido de Excélsior por algunos de los espacios ligados a la memoria del escritor mexicano José Revueltas, en Durango, entidad que lo vio nacer a semanas de que inicien los festejos por el centenario de su nacimiento.

    Demandas y malos manejos

    Para conocer la raíz de los Revueltas es necesario viajar a Santiago Papasquiaro, donde su padre, José Revueltas Gutiérrez y su madre Romana Sánchez Arias formaron su primer hogar hacia 1899.

    Ahí montaron una tiendita como negocio familiar y de inmediato procrearon a su primer hijo: el compositor Silvestre Revueltas. Esta estampa sirvió para que en 2012 las autoridades estatal y municipal anunciaran la recuperación de este espacio que sería convertido en el primer Museo Revueltas de Durango.

    De acuerdo con el presupuesto de Egresos de la Federación (PEF) de los años 2012 y 2013, se destinó un total de cinco millones y medio de pesos para este fin. Era el 5 de octubre de 2012 y el entonces presidente municipal de Santiago, Ricardo del Rivero Martínez, colocó la primera piedra del museo y anunció que estaría listo el 20 de noviembre de 2014 para celebrar el centenario del nacimiento de José Revueltas (1914-1976)

    Pero la realidad es distinta. El museo está inconcluso y desde el 13 de octubre de 2013 la administración municipal actual interpuso una demanda ante la Contraloría de la Auditoría Superior de la Federación (ASF) y la Secretaría de la Función Pública (SFP), por malos manejos administrativos de sus predecesores en el cargo.

    Apuntaron errores en la calidad de los materiales, el incumplimiento en el finiquito del proceso administrativo y de paso el INAH reconoció que la paleta de colores utilizada en la fachada, no corresponde al original, lo que la convierte en un falso histórico.

    “Debo decir que la administración anterior concluyó las obras diez días antes de la entrega recepción, y aunque les dijimos que dejaran las obras así y nosotros las concluiríamos, no aceptaron”, comenta en entrevista Salvador Dueñas Pérez, director del Instituto Municipal de Arte y Cultura (IMAC).

    Desde entonces el espacio se encuentra sujeto a investigación jurídica, y aunque por fuera la casa parece nueva, en su interior se aprecian los muros de adobe sin piel, expuestos a la intemperie, y al menos cuatro habitaciones inconclusas.

    “Por ahora tenemos un pleito con la administración pasada por irregularidades y porque no finiquitó el procedimiento administrativo de los recursos”, lamenta, “y eso por desgracia nos ha bloqueado el acceso al  PEF 2015, dado que no se ha finiquitado el proceso de 2013”.

    Entonces se le pregunta a Salvador Dueñas por qué si el museo está inconcluso y sujeto a investigación jurídica… fue abierto. Responde sin dudar: “Solicitamos autorización de Conaculta, INAH y la Dirección General de Sitios y Monumentos del Patrimonio Cultural, quienes vinieron a hacer su levantamiento fotográfico y, aunque desconozco en qué va el procedimiento, el INAH autorizó que dispusiéramos de él”.

    Por ahora, dice, sólo hay dos opciones: abrirlo como sala de exhibición –lo cual es imposible ante la falta de recursos para traer exposiciones– o utilizarlo como un espacio para producir cultura.

    “Opté por lo segundo, así que está abierto y tenemos talleres de pintura, pasta francesa, violín para 150 personas y pequeñas exposiciones con pintura de los mismos pobladores”, comenta.

    Pese a todo, durante la visita el espacio estaba cerrado. E incluso doña María Eleazar de 48 años, quien vende pan en la zona, se acercó a este reportero y denunció que el espacio casi siempre está cerrado.

    Ahora la duda es: ¿cómo concluir los trabajos sin el acceso al presupuesto federal? Dueñas considera que para eso sólo hay un camino: buscar recursos municipales, estatales, privados y de la sociedad santiaguera.

    “Por ahora estamos en pláticas con la minera Ciénega de Nuestra Señora (subsidiaria de Industrias Peñoles), quienes aportarían la techumbre y el acabado de una habitación; quizá el gobierno de Durango nos ayude con otro, el municipio podría poner uno más y quizá la iniciativa privada o las aportaciones de la asociación de migrantes Durango Unido en Chicago.

    Por último, el funcionario del IMAC lanza un llamado a Conaculta: “El llamado es a que revisen los procedimientos de conclusión de proyectos, para que no afecten a quienes continúan en el ejercicio de la autoridad; se debe afectar a quien haga un mal ejercicio de los recursos porque desafortunadamente los recursos del Conaculta son altamente corruptibles”.

    Una familia unida

    Para llegar a Santiago Papasquiaro desde el centro de Durango, se necesitan dos horas de camino por la carretera Parral-Chihuahua. Hay que atravesar el set de filmación Chupaderos, donde John Wayne filmó películas como Lucha de Gigantes, Los invencibles o Los Chacales del Oeste, así como el Paseo del Viejo Oeste, un parque temático estilo country.

    Papasquiaro es una localidad con 22 mil habitantes, donde el cronista Salvador Guevara Gallegos cuenta algunos detalles de la familia Revueltas:

    “¿Los Revueltas? ¡Fue una familia de revoltosos!”, dice en broma. “Nomás vea cómo hicieron una revolución a nivel nacional e internacional”. Luego recuerda que los padres no eran de aquí, sino de un pueblito minero llamado San Andrés de la Sierra, a 80 kilómetros de Santiago, un sitio hoy bastante peligroso.

    Don José y doña Romana fueron padres de 12 hijos y el propio José lo cuenta en Las evocaciones requeridas, su libro autobiográfico: “Fuimos una familia numerosa: doce hermanos, al viejo estilo provinciano. De ellos Maximiliano y Maura murieron muy pequeños. En orden de edades éramos: Silvestre –el mayor–, Fermín, Maximiliano, Consuelo, Emilia, Cuca, Rosaura, Luz, yo, María, Maura y Agustín”.

    Cuenta que su padre era comerciante y vendía de pueblo en pueblo, después se estableció en Santiago Papasquiaro, Durango, donde pasó una breve temporada en Guadalajara, luego regresó a Durango desde donde la familia partió a la capital del país en 1920.

    “Mi padre lo prefirió así en razón de sus negocios y de la inestabilidad política en que se encontraba el estado, las partidas revolucionarias que se dedicaban al saqueo, etcétera”, explicaba José.

    Don José Revueltas Gutiérrez puso su primer comercio de abarrotes donde vendía granos, monturas, quinqués, huaraches, mecheros, petróleo, guaripas (sombreros de ranchero de ala ancha) y todo tipo de materiales para los arrieros, e incluso recogía cartas y las llevaba de un pueblo a otro.

    El propio cronista cuenta que su abuelo conoció al papá de los Revueltas. “Era un comerciante considerado con la gente, pues fiaba y daba oportunidad a que pagaran como pudieran”, rememora.

    Incluso, se cuenta una anécdota que refleja su manera de ser: cada que una persona llegaba a la tienda a comparar algún objeto que no tenía en su tienda, argumentaba que estaba en la bodega, desaparecía un momento, llamaba a doña Romana y la mandaba a la tienda de Isaac Fabela.

    Ahora el barrio es totalmente distinto, dice, aunque durante su restauración se ha mantenido elementos originales de la casa, como su trazo, las habitaciones y una noria al centro del patio.

    “La Revueltas era una familia unida, iba a misa y estudiaba en casa porque entonces aquí no había escuela, sino maestros particulares. Incluso, mi abuelo contaba que don José era una persona muy instruida y siempre estaba leyendo”, recuerda.

    De aquella época se cuenta que Silvestre y Fermín eran jovencitos e iban a bañarse al arroyo de Tagarete, aunque doña Romana iba por ellos a cintarazos con una cuarta tejida; o por ejemplo durante el rosario invitaban a los vecinos y daban café de olla con tenayuques (gorditas con frijoles).

    Pero tras la muerte de Maximiliano la familia se mudó, pues no podía con los recuerdos y quería progresar para dar educación a sus hijos, recuerda, así que al poco tiempo la familia se mudó al centro de Durango, donde nació José Revueltas.

    Nadie toca el claxon

    El 20 de noviembre de 1914, José Revueltas nació en la nueva casa de los Revueltas, ubicada entre las calles de Pasteur y Gabino Barreda, donde los Gutiérrez los apoyaron para ubicar un comercio más completo.

    Hoy ese espacio es florería y casa de antigüedades, pertenece a un propietario privado, quien la restauró y modificó totalmente. Sin embargo, a la fecha no cuenta con alguna placa conmemorativa de su historia e incluso los locatarios desconocen a quién perteneció.

    Para esto se cuestiona a Rubén Ontiveros Rentería, director del Instituto de Cultura del Estado de Durango (ICED), quien asevera que “la casa original desapareció… y aunque lo comentamos en voz alta, no obtuvimos resultados.”

    Aunque asegura que para el siguiente año intentaría que el inmueble sea incluido en alguno de los programas de Conaculta para conseguir su adquisición, proceder a su recuperación y luego desarrollar el proyecto de algún museo o casa de cultura. “La idea es un supuesto de adquirir el bien… pero se intentará porque sí hace falta un Museo Revueltas”, añade.

    A unos metros se encuentra el imponente Museo Villa, un inmenso edificio enclavado en el Centro Histórico de Durango, donde el propio escritor veía el cine. “Era gratis, ponían una sábana en la plaza y proyectaban películas; a mí me parecía algo mágico, verdaderamente extraordinario, ponían un piano para acompañar la imagen.”

    El museo fue inaugurado en febrero de 2013, donde hace pocos meses se montó una improvisada sala que lleva su nombre y donde se exhibe una máscara mortuoria, un brazo de bronce, una escultura del autor creada por Iván Silva y una veintena de fotografías del autor sin barba.

    En medio de aquel silencio, un par de visitantes cuestionan por qué en Durango no hay un museo dedicado a los Revueltas y por qué esta sala incluye unas cuantas piezas que podrían ser más bien las de un héroe patrio.

    Luego preguntan por qué Durango es la única ciudad donde nadie toca el claxon pese al tráfico de las tres de la tarde. “Eso es por una leyenda urbana”, comenta Julio César Andrade, un cineasta independiente que está preparando el documental 100 años de lucha y letras en torno a la vida de los Revueltas, desde la mirada de cronistas, críticos, escritores, académicos y expertos en su obra.

    Resulta que hace unos años, cuando el narco estaba en su apogeo dentro de la ciudad, un hombre se bajó de su auto para reclamar al de enfrente por qué no aceleraba si el semáforo ya estaba en verde.

    “¡Ya voy!”, respondió el conductor, mientras se limaba las uñas. Pero el vehículo no se movió. Entonces el conductor empezó a tocar el claxon con desesperación. Segundos después dos hombres bajaron con armas largas y le dispararon. Desde entonces la de José Revueltas se ha convertido en la ciudad donde nadie toca el claxon.

    Tras guiones inéditos

    Dentro de los homenajes se busca rescatar los textos cinematográficos que dejó en la isla.

    Rescatarán los guiones cinematográficos que José Revueltas escribió en Cuba, los cuales hasta hoy permanecen inéditos en México, reveló Rubén Ontiveros Rentería, director del Instituto de Cultura del Estado de Durango (ICED).

    Además, adelantó que como parte de los festejos por el centenario del nacimiento de José Revueltas, el gobierno de Durango publicará una plaquette con poemas poco conocidos del autor y creará la cátedra José Revueltas en algún centro de estudios aún por definir.

    “De momento tenemos pendiente un viaje a Cuba, para solicitar al Ministerio de Cultura de Cuba el donativo de los guiones cinematográficos de Revueltas, en conjunto con el INBA y la UNAM, dado que esta obra no se encuentra en lo publicado por Ediciones Era ni el FCE”, expresó.

    Y aseguró que también se rescatará al José Revueltas como formador y discutidor permanente de la visión ideológica en la izquierda de América Latina, así como su vida amorosa en Cuba, donde tuvo a una niña llamada Moura Revueltas.

    En noviembre el gobierno local también realizará la publicación de la narrativa y ensayística completa del autor duranguense, en nueve tomos, con un tiraje cercano a los mil ejemplares para las 153 bibliotecas del estado.

    Y reeditarán un millón de ejemplares del ensayo José Revueltas. Una literatura del lado moridor, del poeta y ensayista Evodio Escalante, quien ha aportado algunas actualizaciones y un nuevo tratamiento sobre el tema.

    Como parte de los festejos, el ICED anunció la grabación de ocho cuentos del autor, con lecturas dramatizadas, producidos por Eugenia Montalván, los cuales serán difundidos en Durango, Radio UNAM y Radio Educación.

    Los cuentos serán: La acusación, El lenguaje de nadie, La palabra sagrada, La soledad, Barra de Navidad, Dios es la Tierra, El sino del escorpión y El quebranto.

    “Para su transmisión facilitaremos copia de las grabaciones a Radio UNAM y Radio Educación, quienes ya se comprometieron a divulgarlos en distintos espacios de su programación”.

    Al menos así lo acordaron durante las reuniones del programa Homenaje Nacional por el Centenario de José Revueltas, dijo, donde también participa Stasia de la Garza, Coordinadora Nacional de Literatura el INBA, Eduardo Vázquez secretario de Cultura del GDF, un representante de la Secretaría de Seguridad Pública del GDF y de la Universidad de Guerrero.

    Sobre la cátedra José Revueltas, Ontiveros detalló que se requiere una cátedra que preserve y rescate la visión del autor de “Ensayo sobre un proletariado sin cabeza”, así como de las visiones que tuvo sobre la izquierda mexicana.

    Los festejos también incluirán la lectura de El Apando en los reclusorios de Durango y de la Ciudad de México el próximo 22 de noviembre, dos días después de la fecha, debido a que el día 20 se atraviesa el día de la Revolución Mexicana; y se continuará con el seminario de lecturas para niños, como El Apandito que intenta desmitificar la dificultad de leer al autor.

    Y para 2015, el ICED editará el libro Quebranto de espejos. La mujer en la narrativa de José Revueltas, de Alejandro García Neria, quien ganó con este texto el primer lugar del Ensayo Literario José Revueltas 2014.

    Durante la charla, el funcionario reconoció que las autoridades del GDF intentaron atraer el foco de los festejos a la Ciudad de México y presentarlo como proyecto en sus reclusorios.

    “José Revueltas nació aquí y no creíamos oportuno que la SSP coordinara un homenaje a alguien que históricamente permaneció como su cliente, además de que nosotros ya habíamos iniciado desde noviembre de 2013 su homenaje”.

    Por último, Rubén Ontiveros reconoció que la Universidad Juárez de Durango no participará de forma activa en las conmemoraciones por el centenario del autor de “Los muros de agua”.


    Post y Contenido Original de : Excelsior

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