"¡Tírense al piso, son balazos, tírense!"

"¡Tírense al piso, son balazos, tírense!"

Nov 2, 2014 0 Por latlayud


Chilpancingo, Gro. (El Universal) “¡Ya valieron ma345! ¡Se los va a cargar la ve#$%!”. Después de escuchar esa amenaza, recuerda Juan Luis Soberanes, capitán del equipo de futbol Los Avispones, pensó que perdería la vida por una bala en la cabeza.

El joven de 19 años es uno de los sobrevivientes al ataque de “Guerreros Unidos” al camión en el que viajaba el equipo de futbol de la tercera división —de Iguala a Chilpancingo— el pasado 26 de septiembre. En la agresión en la que perdió la vida su compañero David Josué García y el chofer del autobús.

Esa trágica noche, tras otro ataque del grupo armado desaparecieron 43 normalistas de Ayotzinapa, de los cuales hasta el momento se desconoce su paradero.

Este sábado, previo al partido de futbol en el que le rindieron un homenaje a su compañero asesinado, a quien le decían “El Zurdo”, Soberanes explica que primero pensaron que eran cuetes, pero después se dieron cuenta de que eran balas que se impactaban en la lámina del vehículo.

En la refriega, el director técnico del equipo Pedro Rentería les gritaba desesperado que se tiraran al piso porque los estaban baleando.

El autobús perdió el control, se fue contra una cuneta de la carretera. Cuando éste se detuvo, vino una nueva cascada de balas. Los agresores intentaron entrar al autobús, “afortunadamente no lo hicieron, pero baleaban a los carros que pasaban por la carretera”, recuerda Rentería.

“Fue una noche muy triste para nosotros, veníamos 10 kilómetros después de Iguala. Yo alcancé a gritarle a los muchachos “¡tírense al piso, son balazos, tírense al piso!”.

Tras las descargas de armas de alto calibre, comenta, vino el silencio. “Nos empezamos a revisar, nos salimos del autobús, quien no pudo fue David Josué, y el chofer por su propio pie alcanzó a salir, pero quedó tendido en la carretera”.

Señala que fueron momentos de angustia. Los servicios médicos tardaron horas en llegar al lugar. Mientras Rentería recuerda esos minutos de dolor, sus ojos se llenan de lágrimas. El profesor de educación física recibió dos impactos de bala que le perforaron el hígado, salió por su propio pie y en los vestidores afina la estrategia contra los Delfines de Acapulco.

“Cuando salimos, lo que buscamos fue protegernos por si regresaban y nos masacraran dentro del autobús, afuera por lo menos podíamos correr y tratar de evadir las balas. Sentí una gran impotencia, nos estaban disparando y lo único que pudimos hacer fue agacharnos”, recuerda.

Su compañero, el profesor Jorge León, gritó que ellos “eran futbolistas”, lo que para el director técnico de Los Avispones fue un factor que influyó y les salvó la vida.

“Después de escuchar las ráfagas de balas haciendo impacto en el autobús y en nuestros cuerpos, pensé que íbamos a morir”, dice el DT, pues a pesar del ataque sólo dos personas murieron y 16 resultaron heridas.

Antes de salir a la cancha, Juan Luis y el DT comentan que la única manera de salir adelante de esta tragedia es a través del amor que sienten por este deporte.

El delantero comenta: “Tuvimos mucho miedo, imagínense el terror que se vivió, todo lo que vivimos fue terrible, sólo lo podremos superar con esto, con lo que nos gusta, con el futbol y con compañerismo, no sólo somos un equipo de futbol somos una gran familia”.

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Post y Contenido Original de : El debate

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