Un Gabo sin intermediarios

Un Gabo sin intermediarios

Nov 28, 2014 0 Por latlayud
Foto: Cortesía Penguin Random House/Tomada del libro Soledad & Compañía
Foto: Cortesía Penguin Random House
Virginia Bautista

CIUDAD DE MÉXICO, 28 de noviembre.- “Gabriel García Márquez era moreno, moreno indio, no moreno negro. Un hombre muy imaginativo”, cuenta Carmelo Martínez, un contemporáneo de Gabito, como le decían desde niño al escritor colombiano que en 1982 llegaría a ser Nobel de Literatura.

“Era un monito. Chiquito, bonito. Era el único niño que vivía con el coronel (su abuelo Nicolás Márquez)”, remata Imperia Daconte, una de las amigas que frecuentaban la casa de Aracataca, donde pasó su infancia el novelista y cuentista nacido en 1928, quien murió el pasado 17 de abril.

“También fue medio doctor. Siempre en la familia hubo no solamente farmacéuticos, sino hierbateros y un poco de brujos”, agrega Rafael Ulloa, primo lejano del autor de Cien años de soledad (1967), su obra cumbre.

Estos son algunos de los cerca de 50 “invitados” a la “fiesta”, como define la escritora y periodista Silvana Paternostro su libro Soledad & Compañía (sello Debate), una biografía oral en la que “todos hablan, todos gritan, todos opinan y hasta dicen mentiras”.

En entrevista, la colombiana radicada en Nueva York desde 1986 explica que optó por la historia oral, nombre formal de este género, porque permite que aquellos que estuvieron cerca de uno de los escritores latinoamericanos más importantes compartan cómo lo acogieron, lo ayudaron y lo vieron hacerse.

“Permite que nos hagan sentir cuánto lo querían o cuánto les molestaba; ellos solos, sin otros narradores ni adjetivos como intermediarios”, añade.

La autora de Mi guerra colombiana: una travesía por el país que dejé detalla que se encuentra ligada a Gabriel García Márquez desde 1996, cuando tomó un taller de periodismo que él dictó en Cartagena, Colombia, experiencia que contó en el artículo Tres días con Gabo, que publicó en The Paris Review.

Pero la semilla del libro que se presentará mañana, a las 17:00 horas, en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, fue plantada a principios de 2001, cuando la revista Talk, fundada por Tina Brown, la contrató para que preparara una historia oral sobre el autor de La hojarasca (1955) y Memoria de mis putas tristes (2004). Comenzó a trabajarla, pero nunca se publicó, porque la revista cerró en menos de dos años.

Sin embargo, Paternostro siguió entrevistando a los vecinos, amigos, hermanos, editores y biógrafos de García Márquez, así como a sus agentes y críticos literarios, tanto en Colombia como en México, país donde vivió desde principios de los 60 de la pasada centuria hasta su muerte.

Tuvieron que pasar más de diez años para que la autora de En la tierra de Dios y del hombre: hablan las mujeres de América Latina retomara la idea para este libro y volvió a escuchar las 50 entrevistas. Entonces revaloró la riqueza de la oralidad.

“Me di cuenta de que, cuando hablaba con los barranquilleros, se les mantenía esa frescura, esa forma de hablar que para mí es casi como literatura. Narraban que ellos se sentaban a escucharlo cómo contaba la historia de Latinoamérica que no se había contado y que ellos siempre se acordaban de Tolstoi: la aldea, la aldea, la aldea…

“Conversé con los aldeanos y su manera de hablar es la misma que Gabo usó en sus personajes de Cien años de soledad. Para mí, esa era una manera directa de mostrar de dónde venían los personajes de Gabo. Él mismo aceptó que para hacer sus historias simplemente transcribía lo que decía su abuela, por ejemplo.

“También les dejé a los viejos, a sus contemporáneos, su manera de expresarse y su no acordarse con precisión de los hechos. Quise contar una historia de manera fresca, como él me enseñó. No es un libro de entrevistas, sino que tomé todas esas voces, la de los costeños, los bogotanos, los refugiados españoles, los intelectuales mexicanos, respetando la personalidad de cada uno de ellos, para armar un retrato entrañable y sincero”, prosigue Paternostro.

Antes y después

Quien en 1999 fue nombrada una de los 50 líderes latinoamericanos para el nuevo milenio por Time/ CNN, por “su voz innovadora”, divide la vida de Gabo en a. C y d. C, es decir, antes de Cien años de soledad y después de esta novela que, coinciden sus entrevistados, cambió por completo su vida.

Dice que antes del ahora best-seller, que protagonizó el llamado boom latinoamericano de las letras, García Márquez era “un muchacho tímido, pero al mismo tiempo desparpajado, quien es el que más me ha enseñado, porque él se fijó desde jovencito una tarea en la vida: ser escritor, el mejor escritor, y lo logró.

“Y supo que para alcanzar eso debía tener algo vital: buenos amigos. La gente quería apoyarlo desde que llegó a Cartagena, luego a Barranquilla, hasta en París llegaba la mano de sus amigos barranquilleros, era una camaradería que me mueve. Y en México se repite la historia”, señala.

Sobre por qué era tan querido el también periodista, la ganadora del Lange-Taylor Prize, por sus reportajes sobre Cuba, piensa que porque “era una persona que con su manera de conversar atrapaba. Alguien como su personaje de Remedios la Bella, que camina levitando, que no es tan terrenal, era difícil de entender, una parte de él no estaba ahí cuando hablabas con él. Era un personaje que daba curiosidad”.

Paternostro concluye que la disciplina de García Márquez “ha sido una enseñanza muy viva y nos sirve a todos. Necesitamos ese pacto de seriedad con lo que queremos ser. Debemos estar muy a gusto con la soledad, porque ésta nos deja crear”.

Este libro, dice, es una especie de homenaje a Gabo, quien no dejó que ella se acercara más a él, porque comenzó a escribir sobre él. “Tomás Eloy Martínez me confesó que para ser su amigo hay que recurrir a la ‘omerta’, a la ley del silencio, nunca escribir sobre él. Pero me ganó lo periodista. Por eso quise retratarlo de carne y hueso, como un tributo, más que presentarlo como una estatua”.

Entre los entrevistados destacan el crítico literario Emmanuel Carballo, su agente Carmen Balcells, su biógrafo Gerald Martin, el novelista Plinio Apuleyo, Ilan Stavans y Edmundo Paz Soldán.

Post y Contenido Original de : Excelsior

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