Y ahora, la espera

Y ahora, la espera

Nov 15, 2014 0 Por latlayud

Ha pasado ya una semana desde aquella triste conferencia de prensa ofrecida por Jesús Murillo Karam, en la que nos notificaron los avances de la investigación sobre el caso de los 43 normalistas. Los seguiremos considerando como desaparecidos hasta que la ciencia, que es la única que bajo estas circunstancias puede proveernos de certeza, nos diga lo contrario. Así ha ocurrido en manos del equipo argentino de antropología forense, que hace unos días notificó que, según sus análisis, ninguno de los restos encontrados hasta ahora en la zona de Iguala y Cocula, corresponde a alguno de los estudiantes de la Escuela Normal de Ayotzinapa. La esperanza continúa, a pesar de que los pronósticos no pintan tan alentadores. Pero finalmente esperanza, como mero acto de humanidad al que todos tenemos derecho.

Y así como lo anunció el procurador, y debido al estado en que fueron encontrados los restos en aquel río al que fueron arrojados tras su calcinación, estos ya fueron enviados al Instituto de Medicina Forense de la Universidad de Innsbruck, en Austria. Vale la pena saber, para despejarnos de toda duda, que a él pertenece el Dr. Parson Walther, una de las grandes eminencias en materia de análisis de ADN modificado o mitocondrial. Ahí se estudió el cráneo que fuera de Mozart, también el de dos menores desaparecidos de la familia del zar ruso Nicolás II. Ahora mismo se analizan restos de víctimas de la época del régimen militar de Chile, en los años 70. Aquel instituto se convierte así en la única ventana real para que la esperanza de los padres se haga certeza.

Para nadie es un hecho que los restos encontrados fueron expuestos a condiciones extremas. Tanto en las fotografías como en los videos, así como en la descripción que escuchamos de Murillo Karam, tanto el horror como aquellas condiciones fueron claras: ¿cómo obtener respuestas científicas con muestras que se pulverizan casi al instante en que son manipuladas? Por eso el envío de éstas a Austria, y porque también fue el único laboratorio en su tipo que aceptó realizar las pruebas. Ahora sólo resta esperar para, de inicio, saber si de lo enviado se logró obtener cadenas de ADN mitocondrial necesario para realizar los estudios; y luego, por los resultados.

¿Y cuánto habrá que esperar? “Este caso es muy complicado, siempre hablamos de los restos (…), puede tardar algunas semanas, incluso algunos meses…”, le decía ayer Richard Scheithauer, director del Instituto de Medicina Forense de la Universidad Médica de Innsbruck, a Adela Micha en Imagen Informativa. Lo que generen ellos será un peritaje certero y definitivo, porque son la última instancia científica en el mundo a la que se puede acudir para un caso como éste.

¿Y qué pasa si sí son los estudiantes? ¿Y qué pasa si no? ¿Y qué pasa si el material no arroja posibilidad alguna de análisis? Estas tres posibilidades deben estarse escribiendo en el escritorio de las autoridades. El “carpetazo” aquí no es posibilidad.

Si sí son los estudiantes, la búsqueda de justicia no acaba con José Luis Abarca y María de los Ángeles Pineda —y cuanto coludido con ellos aparezca— en lo más profundo del encierro, de la cárcel. Si no lo son, prolongamos la luz de una velita de esperanza que resulta una dolorosísima paradoja, y para la Procuraduría federal, sería acaso una de sus más escandalosas derrotas con costos políticos altísimos (más de los que ahora ya se le están facturando). Y si con lo encontrado no se puede obtener una sola cadena de ADN, pues entonces quedaremos en las mismas, así como hasta hace una semana.

De los resultados que se generen en el laboratorio del Dr. Walther, depende la acreditación de la investigación de la PGR, pero sobre todo, el duelo que requieren las 43 familias que esperan por una certeza. Lo que sí no depende de ello, son los cambios y la limpieza en los varios niveles de las estructuras de gobierno. Tampoco de los resultados depende el encuentro con la justicia de todos aquellos que han sido víctimas del crimen organizado. Y mucho menos un debate que genere unas estrategias para combatir al narcotráfico. Todo esto debe comenzar a darse desde ya. Lo de Iguala se convirtió en el gran foco rojo de una coyuntura que, como lo he escrito aquí en repetidas ocasiones, no hemos comprendido del todo, por eso se nos ha ido de las manos, pero por eso mismo este caso debe servir para sacudir todo aquello que nos trajo aquí. Y eso debemos hacerlo con o sin aquellos resultados que vendrán de Austria.

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Post y Contenido Original de : Excelsior

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